Los labios secos buscan el rocío,
entre sus grietas se esconde el dolor,
piden al viento un beso tardío,
y al sol le entregan su último ardor.
Labios de arena, sedientos de calma,
guardan silencios que nadie escuchó,
esperan la lluvia que alivie su alma,
y un beso de agua que el tiempo negó.

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