Suspiro al verte de lejos,
y mi alma empieza a temblar,
se me desbordan los sueños
y no te puedo olvidar.
Suspira mi pecho herido,
cuando te nombro en silencio,
es un amor tan profundo
que ni la razón lo entiende.
Quisiera apagar el fuego
que me consume al pensar,
pero suspiro y te quiero,
¡y no te dejo de amar!

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