Llevo un dolor callado
que nadie puede ver,
una tormenta en mi cuerpo
que no me deja vencer.
Son heridas invisibles
que no se pueden tocar,
pero pesan como piedras
y cansan hasta el andar.

Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Llevo un dolor callado
que nadie puede ver,
una tormenta en mi cuerpo
que no me deja vencer.
Son heridas invisibles
que no se pueden tocar,
pero pesan como piedras
y cansan hasta el andar.

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