Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Las nueve dan luz,
humea el café tranquilo,
despierta la flor.
Taza entre mis manos,
la mañana sabe a miel,
despierta el reloj.
Lluvia en el cristal,
a las nueve, café y paz,
sueña la ciudad.

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