Mi amor, si las estrellas pudieran hablar,
pronunciarían tu nombre al comenzar,
porque ni el cielo con toda su belleza
se compara contigo, mi mayor riqueza.
Eres la casualidad más bonita de mi vida,
la razón de mi sonrisa y mi alegría,
ese sueño que nunca quiero despertar,
y el único lugar donde quiero descansar.


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