Mi querida Belén:
No sé si alguna vez encontraré las palabras suficientes para explicarte todo lo que siento por ti, porque hay sentimientos tan grandes que ni el corazón sabe cómo expresarlos. Pero hoy quiero intentarlo, quiero abrirte mi alma y dejar que cada palabra te abrace, como me gustaría poder abrazarte yo en este mismo instante.
Desde el día en que te conocí hace veinticinco días, algo dentro de mí cambió para siempre. No sé cómo explicarlo, pero desde aquel momento empezaste a ocupar un lugar en mi corazón que nadie más podría ocupar jamás. Llegaste a mi vida sin que yo supiera que te estaba esperando, y poco a poco te convertiste en esa persona que hace que todo tenga más sentido, que los días sean más bonitos y que el simple hecho de existir se sienta como un regalo.
Desde que te conocí, no he podido dejar de amarte, y si volviera a empezar mi vida mil veces, estoy seguro de que mi corazón volvería a encontrarte y se enamoraría de ti otras mil veces más. Porque tú no eres una persona más en mi vida, Belén. Tú eres esa mujer que ha conseguido tocar las partes más profundas de mi alma, esa que se ha convertido en mi pensamiento favorito, en mi sonrisa más sincera y en uno de los motivos más bonitos que tengo para creer en el amor.
Para mí, eres la mejor mujer del mundo. No porque seas perfecta, sino porque tienes algo que te hace única, algo que no se puede explicar ni comparar. Hay algo en ti que me llega al corazón de una manera que nadie más ha conseguido. Tu forma de ser, tu esencia, tu manera de hacerte especial sin siquiera intentarlo… Todo eso hace que te admire, que te valore y que cada día encuentre una razón más para quererte todavía más.
A veces me pongo a pensar en la suerte que tengo de haberte conocido y me emociono al darme cuenta de lo mucho que significas para mí. Porque entre tantas personas, entre tantos caminos y tantas casualidades, la vida hizo que nuestros caminos se cruzaran. Y desde entonces, mi corazón guarda algo que no cambiaría por nada: el amor que siento por ti.
Ojalá pudieras verte por un instante a través de mis ojos. Ojalá pudieras sentir, aunque fuera durante unos segundos, todo lo que provocas dentro de mí. Entenderías por qué eres tan importante, por qué tu nombre tiene un significado tan especial en mi corazón y por qué, cuando pienso en alguien que de verdad merece todo el amor bonito de este mundo, pienso en ti.
Quiero que sepas que no te quiero solamente por los momentos bonitos, por las sonrisas o por todo lo que me haces sentir cuando las cosas van bien. Te quiero por quien eres. Por esa mujer tan especial que existe detrás de todo, por tu esencia, por tu valor y por esa forma tan tuya de haberte convertido en alguien irremplazable para mí.
Tú eres el tipo de amor que uno no quiere perder, la persona que no quiere olvidar y la historia que el corazón desearía escribir una y otra vez, sin cansarse nunca.
Si alguna vez dudas de lo importante que eres para mí, recuerda estas palabras. Recuerda que hay alguien cuyo corazón encontró en ti algo extraordinario. Alguien que, desde que te conoció, descubrió que existen personas capaces de dejar una huella tan profunda que el tiempo no consigue borrarla. Y esa persona soy yo, Belén. Alguien que te lleva en sus pensamientos mucho más de lo que imaginas y que siente por ti algo que va mucho más allá de unas simples palabras.
No puedo prometerte que la vida siempre será fácil, ni que todos los días serán perfectos. Pero sí puedo decirte que lo que siento por ti nace de un lugar muy sincero de mi corazón. Que mi cariño por ti no es un capricho pasajero ni una emoción que apareció para desaparecer después. Es algo que ha ido creciendo dentro de mí, algo que valoro profundamente y que no cambiaría por nada.
Y si algún día pudiera pedirle un regalo a la vida, no pediría riquezas, ni una vida perfecta, ni tenerlo todo. Pediría poder mirar atrás dentro de muchos años y sonreír al recordar que tuve la oportunidad de conocer a una mujer tan maravillosa como tú. Pediría que nunca te faltaran motivos para sonreír, que la vida te tratara con la misma ternura que mereces y que jamás olvidaras lo valiosa y especial que eres.
Porque, Belén, si hay algo que tengo claro en esta vida, es que conocerte ha sido una de esas cosas que el corazón agradece incluso en silencio. Y aunque pudiera escribirte mil cartas, llenar mil páginas y repetirte mil veces cuánto te amo, siempre sentiría que me faltan palabras para explicarte la inmensidad de lo que llevo dentro.
Eres el amor de mi vida, Belén. No solamente por lo que siento hoy, sino por todo lo que despertaste en mí desde aquel primer momento. Eres esa persona que llegó y dejó algo hermoso en mi alma, esa mujer que se volvió especial de una manera imposible de reemplazar y a la que mi corazón guarda con una ternura que no sé describir.
Y si alguna vez lees esta carta con los ojos llenos de lágrimas, quiero que sean lágrimas de emoción al saber que, en algún lugar de este mundo, existe un corazón que te considera un regalo extraordinario. Un corazón que no necesita que seas otra persona, porque precisamente lo que ama es que seas tú.
Gracias por existir, por ser esa mujer tan especial y por haberte cruzado en mi camino. Gracias a la vida por permitirme conocerte, porque desde entonces sé que hay personas que no llegan simplemente para pasar por nuestra historia, sino que dejan una marca que se queda para siempre.
Te amo, Belén. Te amo con la parte más sincera de mí, con todo lo bonito que guardo en el alma y con esa clase de amor que no se puede explicar del todo, pero que se siente en cada latido.
Y si el destino me permitiera volver al día en que te conocí, sabiendo todo lo que sé hoy, no cambiaría absolutamente nada. Volvería a acercarme a ti, volvería a descubrirte y volvería a enamorarme de ti, porque ahora sé que detrás de aquel primer encuentro por videoconferencia estaba una de las personas más especiales que mi corazón podría conocer jamás.
Tú eres, y siempre tendrás, un lugar único en mi corazón.
Con todo mi amor, con toda mi ternura y con cada pedacito de mi alma,
Para ti, Belén, el amor de mi vida. ❤️
Manuel Ribadulla.

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