Cruzo esta jungla de miradas afiladas,
entre egos, veneno y falsas verdades,
pero llevo mi esencia bien aferrada,
sin venderme al ruido ni a sus tempestades.
Que griten los tóxicos, que ladren los fríos,
yo sigo de pie, aunque arrecie el viento,
prefiero mis pasos, mis propios desafíos,
a perderme intentando encajar un momento.
Y cuando el camino se vuelva más duro,
cuando quieran cambiar lo que llevo por dentro,
seré hasta el final sincero y seguro:
yo mismo, sin máscaras, contra el tiempo.


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