Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Los conguitos me fascinan,
no los puedo ni mirar,
porque en cuanto veo uno,
me lo tengo que zampar.

Son pequeños y de chocolate,
qué difícil es parar,
si me como solo uno,
¡quiero otro sin pensar!

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