Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Marcho sin mirar,
el humo cubre el camino,
tiembla el horizonte.
Suena ya el tambor,
nadie pregunta qué habrá
después del combate.
Bajo el cielo gris,
avanzo entre la niebla,
sin ver el regreso.
Queda atrás el sol,
la marcha sigue a ciegas,
¿quién vuelve mañana?

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