De un mal momento nace una esperanza,
si el dolor se transforma en enseñanza.
Lo que ayer parecía una derrota,
hoy puede ser la fuerza que nos brota.
Si la lluvia nos moja el corazón,
podemos convertirla en inspiración.
Y aunque el camino empiece complicado,
se puede hacer del daño algo sanado.
Porque hasta una caída deja huella,
y a veces nos ayuda a ver la estrella.
Lo malo puede abrirnos un camino,
y convertir la oscuridad en destino.


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