Le entregué mi corazón a una chamana,
con la fe de quien se entrega sin temor,
y entre sus manos mi alma se desgrana,
como un conjuro nacido del amor.
Ella conoce los secretos de mi pecho,
lee mis silencios bajo la luna llena,
y desde que mi corazón quedó en su lecho,
mi vida danza al ritmo de sus hechizos.


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