Desde Galicia miro al cielo,
la noche se vuelve un mar,
y entre estrellas y luceros
mi sueño aprende a volar.
Sobre el monte duerme el viento,
la luna empieza a brillar,
y el Atlántico, en silencio,
parece también soñar.
Bajo un cielo limpio y hondo,
Galicia se hace canción,
y cada estrella en lo alto
enciende una ilusión.


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