Muerte, no vengas,
aún florece mi senda.
Espera al alba.
Deja mi puerta,
todavía el viento canta.
Queda primavera.
No digas mi nombre,
aún tengo luz que dar
bajo la lluvia.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Muerte, no vengas,
aún florece mi senda.
Espera al alba.
Deja mi puerta,
todavía el viento canta.
Queda primavera.
No digas mi nombre,
aún tengo luz que dar
bajo la lluvia.
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