Olvido mi voz.
La tarde sigue sola.
Respira el musgo.
Nadie me nombra.
Hasta mi sombra olvida
que va conmigo.
Sin darme cuenta,
el viento ocupa mi lugar.
Florece el mundo.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Olvido mi voz.
La tarde sigue sola.
Respira el musgo.
Nadie me nombra.
Hasta mi sombra olvida
que va conmigo.
Sin darme cuenta,
el viento ocupa mi lugar.
Florece el mundo.
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