Cada quien camina,
sendas que no se cruzan,
y aun así florecen.
Puertas entreabiertas,
vidas que siguen solas,
sin despedirse.
El hilo se suelta,
cada mano a su tiempo
teje su destino.
Silencio comparto,
aunque ya no vayamos
hacia el mismo sol.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Cada quien camina,
sendas que no se cruzan,
y aun así florecen.
Puertas entreabiertas,
vidas que siguen solas,
sin despedirse.
El hilo se suelta,
cada mano a su tiempo
teje su destino.
Silencio comparto,
aunque ya no vayamos
hacia el mismo sol.
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