En la taza tibia baila
blanca espuma con dulzor,
la leche abraza al cacao
y se vuelve puro amor.
Aromas dulces se alzan
en remolinos de paz,
cada sorbo es un suspiro
que al alma calma y da más.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
En la taza tibia baila
blanca espuma con dulzor,
la leche abraza al cacao
y se vuelve puro amor.
Aromas dulces se alzan
en remolinos de paz,
cada sorbo es un suspiro
que al alma calma y da más.
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