Sonríe el rostro sin latido,
como un eco que no siente,
la alegría es un vestido
que no abriga al inconsciente.
Ríe el alma sin presencia,
vacía luz que no calienta,
felicidad sin conciencia
es calma muerta que aparenta.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Sonríe el rostro sin latido,
como un eco que no siente,
la alegría es un vestido
que no abriga al inconsciente.
Ríe el alma sin presencia,
vacía luz que no calienta,
felicidad sin conciencia
es calma muerta que aparenta.
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