Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En el pecho quedó un silencio helado,
donde antes vivía un tambor de vida.
Se apagó sin aviso, sin un pasado,
como vela que el viento deja rendida.

Ya no responde a la llamada del día,
ni al ritmo que el amor le enseñaba.
Solo queda una sombra fría,
de un corazón que ayer aún soñaba.

Deja un comentario