En la brisa suave de tu aliento,
mi nombre aprende a florecer,
y en tus ojos hallo el tiempo
que no quisiera perder.
Late el mundo en tu mirada,
como un verso sin final,
y en tu risa queda anclada
mi razón de amar.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
En la brisa suave de tu aliento,
mi nombre aprende a florecer,
y en tus ojos hallo el tiempo
que no quisiera perder.
Late el mundo en tu mirada,
como un verso sin final,
y en tu risa queda anclada
mi razón de amar.
Deja un comentario