Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

A la hora fantasma despierta el silencio,
se apagan los relojes sin dar explicación,
las sombras caminan sin cuerpo ni tiempo,
y el aire se quiebra en fría respiración.

No hay puerta que cierre ni llave que sirva,
la noche se estira como un mar sin final,
susurra en los muros una voz que no cesa,
y el mundo se vuelve más lento y espectral.

Si miras de frente la nada que acecha,
verás tu reflejo sin forma ni piel,
la hora fantasma no pasa ni deja,
solo queda un eco de algo que fue.

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