Cruje el churro al amanecer,
fino, dorado, listo al morder,
ligero baile de azúcar y sal,
ritmo sencillo, placer puntual.
La porra espesa se deja caer,
miga más densa que invita a volver,
caliente abrazo de masa y sartén,
fuerza y dulzura en cada vaivén.
Entre dos formas decide el paladar,
churro ligero o porra sin par,
no hay respuesta que deba mandar,
solo el antojo sabrá contestar.

Deja un comentario