El cielo arde en luz desconocida,
callan los vientos, tiemblan al pasar,
cada alma siente la verdad latida,
y el tiempo mismo deja de avanzar.
Caen las máscaras, cesa el engaño,
todo se muestra tal como ha de ser,
ni oro ni sombra borran ya el daño,
solo la esencia logra permanecer.

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