Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Bajo su manto callado y frío,
la Parca observa sin alzar la voz,
y en cada vida que corta el río
deja un suspiro teñido en adiós.

Mas no hay crueldad en su fiel oficio,
ni gozo oscuro en su proceder,
pues ama al mundo en ese artificio
de dar reposo tras tanto arder.

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