Vivo sabiendo el filo de lo que no vuelve más,
un eco que se disuelve donde no llega el atrás,
cada instante es un incendio que no se puede guardar,
y en su ceniza comprendo lo imposible de regresar.
Late el tiempo como herida que no se deja cerrar,
todo lo amado se aleja sin promesa de quedar,
y en esa loca certeza de perder mientras estás,
se vuelve eterno un segundo que no se repetirá jamás.

Deja un comentario