En la mesa no hay manjares,
solo un plato sin decoro,
lo que otros tiran y olvidan
yo lo pruebo sin sonrojo.
Dicen que es cosa de locos,
de miseria o de ironía,
pero en versos lo transformo
y lo sirvo en poesía.
Guardo historias indecentes
en la sombra de la memoria,
donde incluso lo más sucio
puede hacerse otra historia.

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