Piel encendida,
un fuego sin llamas arde,
rasco el silencio.
Noche sin calma,
un leve hormigueo crece,
mi mano insiste.
Bajo la tela,
mil agujas invisibles,
invierno inquieto.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Piel encendida,
un fuego sin llamas arde,
rasco el silencio.
Noche sin calma,
un leve hormigueo crece,
mi mano insiste.
Bajo la tela,
mil agujas invisibles,
invierno inquieto.
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