La suerte llega suave, sin hacer ruido,
como brisa leve en la mañana clara,
y en el instante justo, sin ser pedida,
ilumina el camino que el alma ampara.
Se esconde a veces tras lo inesperado,
en giros simples del día cualquiera,
y cuando menos piensas, a tu lado
deja su huella sutil y sincera.
Dicen que busca a quien sigue intentando,
a quien no rinde su fe ni su empeño,
y así, entre pasos, te va acompañando
hasta volverse costumbre y sueño.

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