Sentarme a tu lado
es aprender el silencio,
ese idioma suave
que no necesita voz.
Tu hombro roza el mío,
y el mundo se hace pequeño,
como si todo cupiera
en este instante quieto.
No hace falta hablar,
ni promesas, ni tiempo,
porque estar contigo
ya es mi lugar completo.

Deja un comentario