En la noche callada su pena florece,
gota a gota el silencio su alma deshace,
lleva en cada lágrima lo que no dice,
y en su llanto la luna despacio renace.
Sus ojos guardaban un mar contenido,
historias calladas que el tiempo no borra,
cada lágrima es eco de un sueño perdido,
un suspiro que el viento en sombras decora.
Pero en su tristeza también hay semillas,
de fuerza escondida que vuelve a brotar,
pues tras cada lágrima nacen orillas,
donde el alma aprende de nuevo a amar.

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