En un punto remoto, lejos del rumor,
donde el tiempo se pierde sin hacer ruido,
late un silencio lleno de valor
y el mundo parece haberse dormido.
Allí no llegan ni mapas ni voz,
solo el eco tenue de lo infinito,
y en su vacío, tan hondo y atroz,
nace un misterio callado y bendito.

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