En la casa callada el eco responde,
mi voz se disuelve sin hallar calor.
La noche en silencio mi pena esconde,
y el alma se ahoga sin otro rumor.
Camino despacio por cuartos vacíos,
la sombra es la única fiel compañía.
Se enfrían los sueños, se apagan los bríos,
y pesa la vida en su larga agonía.

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