Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Mi mente perturbada por el invierno

carece de sonrisas para regalar,

en cambio las miradas que entrego

no tienen el poder de una serpiente.

Mis latidos son como copos de nieve

que buscan su media naranja,

pero los abrazos entre el hielo y la lluvia

no me hacen merecedor de tus besos.

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