Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Muero de enfado en llamas encendido,
arde mi voz como hierro candente,
mi pecho es trueno, seco y malherido,
y el pulso estalla torvo y vehemente.

Muero de rabia, sombra desatada,
ciego volcán que ruge en mi costado,
hiere el silencio, fiera encadenada,
y en su ceniza quedo consumado.

Deja un comentario