Defiendo lo mío aunque sangre el pecho,
aunque la noche me muerda sin piedad.
Si el mundo insiste en torcer mi derecho,
me planto firme frente a la adversidad.
Aunque me cueste la calma y la risa,
aunque me duela hasta el último hueso,
prefiero el riesgo de dar la batalla
que ver mis sueños caer en silencio.

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