Hacer las cosas cuesta,
no es magia ni es canción,
requiere pulso y apuesta,
constancia y decisión.
Cuesta empezar el paso,
romper la indecisión,
vencer temor y atraso,
seguir sin rendición.
Mas tras sudor y herida,
tras duda y confusión,
florece agradecida
la dulce superación.

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