Caigo otra vez,
la piedra ya conoce
mi mismo tropiezo.
Puerta cerrada,
mi sombra vuelve sola
con polvo en los pies.
Roto el intento,
pero tiembla en la grieta
la luz diminuta.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Caigo otra vez,
la piedra ya conoce
mi mismo tropiezo.
Puerta cerrada,
mi sombra vuelve sola
con polvo en los pies.
Roto el intento,
pero tiembla en la grieta
la luz diminuta.
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