En mi cumpleaños el calendario pasa de largo,
la fecha bosteza, nadie la llama por su nombre.
La tarta es un recuerdo que no aprende a volver,
y las velas se apagan antes de ser deseo.
No hay mensajes, solo el eco del día,
una silla vacía brindando conmigo.
Cumplo años en silencio, como lluvia fina,
existo igual, aunque nadie lo note.

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