Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Las casamenteras vigilan,
con ojo fino y astuto,
la vida que se perfila
en cada gesto diminuto.

Con susurros van tejiendo
destinos entrelazados,
y en sus redes van cayendo
corazones despistados.

Un comentario

  1. Avatar de Lincol Martín

    Un poema que retrata con gracia a las casamenteras, esas tejedoras de destinos que, entre susurros y redes invisibles, atrapan corazones sin que nadie lo note.

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