Las casamenteras vigilan,
con ojo fino y astuto,
la vida que se perfila
en cada gesto diminuto.
Con susurros van tejiendo
destinos entrelazados,
y en sus redes van cayendo
corazones despistados.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Las casamenteras vigilan,
con ojo fino y astuto,
la vida que se perfila
en cada gesto diminuto.
Con susurros van tejiendo
destinos entrelazados,
y en sus redes van cayendo
corazones despistados.
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