Cuando el sol tiemble en rojo al despertar,
y mares suban hasta el alto cielo,
la voz del viento no dejará de hablar:
«el fin se acerca, tiembla el mundo entero».
Tres lunas negras verán en su andar,
los hombres ciegos, presos de su anhelo,
caerán las torres sin poder volar,
y el fuego reinará sobre el hielo.
Ni rey, ni dios, ni ciencia podrá huir,
cuando la tierra gima su quebranto.
Solo el silencio se oirá rugir,
y el tiempo morirá, vestido en manto.

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