El pecho oprimido, sin aliento,
un puñal se clava sin piedad.
Cada latido es un lamento,
prisión de angustia y soledad.
Se quiebra el alma en mil pedazos,
un grito ahogado en el interior.
El corazón en mil pedazos,
consumido por el dolor.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
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