Saber parar no es rendirse,
es respirar en el camino,
es mirar bien al destino
y no dejarse abatirse.
A veces frenar la prisa
es gesto de sabio andar;
no todo es ir sin cesar,
también el silencio avisa.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
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