Bajo el pulso de un negro vacío,
cae el alma en un lento desvarío,
donde el tiempo en espirales muere,
y el eco de uno mismo no vuelve.
Gira el mundo en la entraña perdida,
todo peso se funde con la vida,
un susurro en la sombra resuena,
vivir aquí es no temer la condena.

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