Las evidencias son sombras de lo vivido,
huellas que el tiempo no sabe borrar,
son ecos sutiles de lo que ha sido,
y en el silencio, se atreven a hablar.
Son rastros dispersos de alguna verdad,
misterios velados por manos del viento,
susurran historias de la realidad,
y a veces se ocultan tras un sentimiento.
Es la mirada que no puede mentir,
la palabra que queda flotando en el aire,
es un gesto escondido queriendo salir,
el rastro invisible que nunca se aclare.
Las evidencias son almas sin voz,
que en cada detalle revelan lo eterno,
son la memoria que nunca dejó,
de susurrar verdades en lo interno.
Y aunque las queramos enterrar profundo,
bajo capas de olvido o el manto del miedo,
ellas persisten, son faros del mundo,
guiando los pasos de lo que no vemos.

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