En laberintos de ideas se encierran,
mentes brillantes que a punto de estallar.
Conceptos chocan, creando una tormenta,
un torbellino de información sin parar.
Las neuronas vibran, la tensión aumenta,
el conocimiento pugna por salir.
Las ideas se agolpan, buscando una puerta,
una forma de expresarse y no sucumbir.
En la explosión mental, la creatividad surge,
nuevas ideas nacen de la confusión.
Conexiones inesperadas se hacen,
dando paso a la innovación.
Pero cuidado con la explosión,
puede ser peligrosa si no se controla.
La mente puede fragmentarse,
perdiendo la cordura en su propia ola.
Aquellos que dominan la explosión,
convierten su mente en un faro de luz.
Iluminan al mundo con sus ideas,
dejando una huella imborrable, un surco profundo.

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