La memoria, cual niebla en la mañana,
se esfuma entre mis dedos sin dejar rastro.
Los recuerdos se tornan borrosa maraña,
un enigma sin pistas, un vacío lastre.
Busco en mi mente un rostro conocido,
una palabra, un gesto, una canción,
y solo encuentro un silencio aterido,
un vacío que ahoga la razón.

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