En el tablero de ajedrez, en lucha encarnizada, donde las piezas danzan, la estrategia enlazada. Surgen astutos maestros, astucia en su mirada, los asesinos del tablero, su partida iniciada.
Reinas y peones, en danza letal, movimientos calculados, en el juego real. El alfil se desliza, la torre avanza, maestros de la táctica, en su mente la balanza.
El rey en su trono, vulnerable y expuesto, un blanco deseado, por el astuto opuesto. El caballo salta, el peón avanza, los asesinos del tablero, trazan su danza.
En sombras se ocultan, en la mente maestra, cerebros afilados, estrategia diestra. Con ajedrez de guerra, conquistan el espacio, los asesinos del tablero, en su arte abstracto.
En el enroque, se esconde el monarca, pero los astutos asesinos no dan marcha. Con maestría y astucia, avanzan con destreza, cosechan victorias, en esta guerra indefesa.
Y así, en el tablero, se escribe la historia, con movimientos certeros, en toda su gloria. Los asesinos del tablero, con sus mentes de acero, en cada partida, un duelo sincero.
En el juego eterno, donde el intelecto se expone, los asesinos del tablero, en su arte entrelazado y pionero. Que la partida continúe, en este duelo inmortal, en el tablero de ajedrez, donde el ingenio es fatal.

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