Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En un rincón de risas y narices, vivía un hombre, un tanto peculiar, se creía un moco, ¡oh, qué desliz! en su delirio, algo singular.

Su existencia, un viaje nasobuco, en el mundo, un humilde resbalón, se deslizaba, un tanto intruso, un hombre-moco, risueño titán.

Con la brisa, danzaba en la narina, un equilibrio en su caída errante, creía en su esencia, tan divina, un moco-hombre, destino vibrante.

En espejos, reflejaba su esencia, una gota de risa, en el cristal, la sociedad le veía con paciencia, un hombre-moco, un ser tan irreal.

Aunque el mundo le miraba con extrañeza, él seguía su ruta, resbalando con gracia, un ser singular, en su propia pieza, un moco-hombre, poesía en su amenaza.

Soñaba con ser parte del estornudo, volar en el aire, libre y sin final, un hombre-moco, en su propio escudo, en su delirio, ser un moco astral.

Y así, entre risas y carcajadas, siguió su viaje, en su delirante andar, un hombre-moco, en sus locas jornadas, una historia curiosa, difícil de olvidar.