Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En la penumbra del crepúsculo perdido, donde las sombras danzan su último suspiro, se desvanece el alma en un silencio mudo, como el eco de un adiós que nunca pudo.

Desaparecer, palabra etérea y frágil, como un susurro que el viento se lleva, se diluye el ser en la bruma sutil, como un sueño que al despertar se quiebra.

En el firmamento, estrellas se despiden, dejan su destello, su huella en la nada, un rastro efímero, lágrimas perdidas, como un verso triste en la noche callada.

Desaparecer, ¿acaso es olvido? O más bien un regreso al polvo divino, como hojas que caen, danzar al olvido, en el ballet silente del tiempo infinito.

En el espejo del tiempo, se desvanecen, los días, las risas, los sueños que arden, como la luz que se apaga, se estremece, en el abismo oscuro, donde los recuerdos guarden.

Desaparecer, un susurro en la brisa, un eco lejano que se desliza, como una melodía que se desviste, en el ocaso donde el alma desliza.

En la danza fugaz de la existencia, se disuelve la esencia, la resistencia, como el sol que se oculta, con paciencia, desaparecer es la última presencia.

Y así, en la trama del tiempo tejido, se desvanece el ser, perdido en el olvido, como un verso que en el viento escondido, desaparecer es partir, es haberse ido.

2 respuestas

  1. Avatar de Ana de Lacalle

    «Desaparecer es la última presencia.» tal vez la más punzante. Enhorabuena Manuel. Cada vez me «tocan» más tus poemas….

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    1. Avatar de Reve Cossue

      Gracias Ana, un abrazo.

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