Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

La noche era oscura y silenciosa. El viento soplaba suavemente entre los árboles, y el único sonido que se escuchaba era el de los grillos cantando. En una pequeña casa, una joven mujer dormía plácidamente en su cama.

De repente, la mujer se despertó sobresaltada. Un sueño horrible la había despertado. En el sueño, estaba caminando por un bosque oscuro y solitario. De repente, escuchó un ruido detrás de ella. Se dio la vuelta y vio a una figura alta y oscura que se acercaba a ella.

La mujer trató de correr, pero no podía moverse. La figura se acercó cada vez más, y la mujer podía sentir el terror en su corazón. Finalmente, la figura llegó a ella y la agarró. La mujer gritó de miedo, pero nadie la escuchó.

La mujer abrió los ojos y se encontró en su cama, pero el miedo aún la envolvía. Se levantó y se dirigió a la ventana. La noche aún era oscura, pero la mujer podía ver la luna llena brillando en el cielo.

La mujer se quedó mirando la luna durante un rato. De repente, sintió una sensación de paz. El sueño horrible se desvaneció de su mente, y fue reemplazado por una sensación de tranquilidad.

La mujer cerró los ojos y volvió a la cama. Se durmió rápidamente, y esta vez tuvo un sueño placentero. En el sueño, estaba en una playa paradisíaca. El sol brillaba, las olas rompían suavemente en la orilla, y la arena era blanca y suave.

La mujer se despertó por la mañana sintiéndose fresca y renovada. El sueño horrible ya había sido olvidado, y en su lugar quedó una sensación de felicidad y paz.

La mujer se levantó de la cama y se dirigió a la ventana. La noche había pasado, y el sol estaba saliendo. La mujer sonrió al ver el amanecer. Sabía que el día sería bueno.

La mujer se vistió y se preparó para el día. Mientras desayunaba, pensó en el sueño que había tenido. Se dio cuenta de que el sueño horrible era una representación de sus miedos. El sueño placentero, por otro lado, era una representación de su deseo de paz y felicidad.

La mujer se dio cuenta de que tenía que superar sus miedos para poder alcanzar la felicidad. Sabía que no sería fácil, pero estaba decidida a intentarlo.

A lo largo del día, la mujer se enfrentó a sus miedos. Habló con la gente de sus miedos, y se expuso a situaciones que le provocaban miedo. Al principio fue difícil, pero poco a poco la mujer empezó a superar sus miedos.

Al final del día, la mujer se sentía cansada, pero también feliz. Sabía que había dado un paso importante para alcanzar la felicidad.

La mujer se acostó esa noche con una sensación de paz. Sabía que todavía tenía que superar muchos desafíos, pero estaba decidida a seguir adelante. Sabía que, si continuaba luchando contra sus miedos, algún día alcanzaría la felicidad que tanto anhelaba.

Un comentario

  1. Avatar de Daniel Hernández García

    Estimado lector/a.

    Primero, quiero desearte un feliz viernes :).
    Seguidamente, invitarte a pasarte por mi blog y comentar la cita del día de hoy:

    Cita del día

    Que pases una buena tarde.

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