Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Manuel era un fotógrafo profesional que vivía en una pequeña ciudad de España. Era un hombre solitario y reservado, que pasaba la mayor parte de su tiempo en su estudio, tomando fotos.

Un día, Manuel estaba tomando fotos en un bosque cuando vio algo extraño. Al mirar a través del visor de su cámara, vio a un hombre que se parecía a él. El hombre estaba parado a unos metros de distancia, y parecía estar observándolo.

Manuel se sorprendió, pero no le dio mucha importancia. Pensó que tal vez era un reflejo de él mismo, o que simplemente estaba imaginando cosas.

Sin embargo, a medida que siguió tomando fotos, vio al hombre más veces. A veces estaba parado cerca de él, y otras veces estaba a lo lejos.

Manuel empezó a sentirse incómodo. No sabía qué significaba, y empezó a tener miedo.

Una noche, Manuel estaba trabajando en su estudio cuando escuchó un ruido. Miró hacia arriba y vio al hombre parado en la puerta.

El hombre lo miró a los ojos y dijo: «Soy tú».

Manuel se quedó congelado. No podía creer lo que estaba viendo.

El hombre sonrió y dijo: «No tengas miedo. Soy solo una parte de ti».

Manuel intentó hablar, pero no pudo. Estaba demasiado asustado.

El hombre se acercó a Manuel y le puso una mano en el hombro.

«No te dejaré solo», dijo.

Y con esas palabras, el hombre desapareció.

Manuel se quedó solo en su estudio, temblando de miedo. No sabía qué había pasado, pero sabía que nunca volvería a ser el mismo.

Al día siguiente, Manuel volvió al bosque para ver si podía encontrar al hombre. Pero no pudo encontrarlo.

Manuel empezó a tener alucinaciones. Veía al hombre en todas partes.

Su vida se volvió un caos. Ya no podía trabajar, y empezó a aislarse del mundo.

Un día, Manuel estaba caminando por la calle cuando vio a un grupo de hombres que se parecían a él.

Los hombres lo miraron y dijeron: «Somos tú».

Manuel gritó de terror y empezó a correr. Pero los hombres lo persiguieron.

Manuel corrió hasta que llegó a un callejón sin salida. Se dio la vuelta y vio a los hombres acercándose a él.

Manuel cerró los ojos y esperó a morir.

Pero entonces, escuchó una voz.

«Manuel, abre los ojos», dijo la voz.

Manuel abrió los ojos y vio a un hombre anciano parado frente a él.

El hombre anciano le sonrió y dijo: «No estás solo».

El hombre anciano extendió la mano y Manuel la tomó.

El hombre anciano llevó a Manuel a un lugar seguro. Manuel se quedó con el hombre anciano durante varios días, y el hombre anciano le ayudó a recuperarse.

Cuando Manuel se sintió mejor, el hombre anciano le dijo: «El hombre que viste en el bosque era tu sombra. Era una parte de ti que estaba oculta».

«¿Por qué apareció?», preguntó Manuel.

«Porque estabas perdido», dijo el hombre anciano. «Estabas buscando algo, y tu sombra te encontró».

«¿Qué debo hacer?», preguntó Manuel.

«Debes encontrar tu camino», dijo el hombre anciano. «Debes encontrar tu luz».

Manuel se despidió del hombre anciano y se fue. Empezó a buscar su camino, y empezó a encontrar su luz.

Manuel nunca volvió a ver al hombre en el bosque. Pero nunca olvidó lo que le había sucedido.

4 respuestas

  1. Avatar de Irene

    Aplausos de pie: ¡me encantó! Hasta lograste asustarme.

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    1. Avatar de Reve Cossue

      Gracias Irene, un gran abrazo.

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  2. Avatar de azurea20

    Nuestro yo siempre nos acompaña. A veces nos gata malas pasadas. 🤣🤣. Un abrazo, amigo.

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